La pornografía (no la que se adentra en las miserias humanas) entra dentro del género de fantasía, donde las leyes de la física brillan por su ausencia. Sin embargo, no viene mal que de vez en cuando nos expliquen las diferencias entre el porno y el sexo real —por si alguien está despistado—, y si nos dan datos de forma clara y amena, mejor. Y ya si las cosas se explican con frutas y otros objetos culinarios, pues perfecto.

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«Que ya no tienes edad para…» es una frase que me desconcierta, por decirlo con educación. Que tu cuerpo no aguante es una cosa, que alguien ya no tenga edad… es otra diferente.
De acuerdo que el cuerpo a partir de una edad —aunque sea temprana— no esté para excesivos trotes; sin embargo, ¿cómo no va a tener alguien edad para tumbarse en el sofá todo el día y ver dibujos animados?

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