Adam Pearson-food stylist
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Food styling o el estilismo culinario

A cuenta de mencionar en la entrada anterior que Vid Nikolic era un food stylist, entre otras cosas, me quedé con las ganas de saber qué trabajo era ese exactamente y, fíjate por dónde y a pesar de ese nombre tan cool, se trata de una profesión que lleva años y años bajo demanda: se trata del estilista culinario o el que se curra la presentación de los platos.

Adam Pearson-food stylist

Obra del estilista gastronómico Adam C. Pearson

Estilismo culinario

El food stylist es el que consigue que la comida nos entre por los ojos gracias a que dota a los alimentos de un aspecto atractivo a los sentidos, especialmente para la vista. Su reino es el mundo de la publicidad, pero su campo de acción puede ser cualquier medio que necesite de una buena imagen: la edición de libros de cocina, el asesoramiento en los emplatados de un restaurante, etc. Dada la importancia del aspecto visual, trabajan estrechamente con fotógrafos –incluso llegan a ser la misma persona–. En España, el más renombrado es Francesc Guillamet, colaborador perenne de Ferran Adrià.

Francesc Guillamet

Francesc Guillamet en acción.

Como en todo, hay defensores y retractores: los partidarios lo describen como una profesión más,  por no hablar de la alta calidad artística de algunos trabajos; quienes lo critican denuncian que, bajo la tiranía del marketing, venden lo invendible gracias a un poco de maquillaje. Todo se resume a la política de las empresas: las que tengan más recursos podrán permitirse a un estilista que vaya a lo Indiana Jones en busca del trozo de carne con el marmolado más perfecto; quienes tengan pocos recursos o prefieran ahorrar costes, obligarán al estilista a hacer bricomanía y qué bonito todo, pero ni se te ocurra probarlo.

Por último, aquí os dejo un vídeo (tiene ya sus años, vean el “estilismo”) de por qué las hamburguesas salen tan bien en las fotos:

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5 thoughts on “Food styling o el estilismo culinario

  1. kikon dice:

    Jajajaja la hamburguesa asesina, la ves con esa pinta tan radiante ella, le metes un buen muerdo y ale al hospital como mínimo. Aunque me gustó como le pintan las rayas del grill y luego la barnizan y toda. Jajajajaja, asi como van a estar igual de buenas las k luego te venden.

    Me gusta

  2. Pingback: Food porn: cuando comes por los ojos |

¡Qué bonito es comentaaar...! La, la, laaa

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